1 de diciembre de 2008

Pitita Ridruejo, carne de celebrities

A partir de cierta cantidad de ceros en tu cuenta corriente, un nombre convencional se vuelve inservible, vulgar y fuera de lugar, habiéndolo de sustituir por uno más adecuado y acorde con la situación. Cuca, Cuchi, Cari o Pitita son sólo algunos de los ejemplos posibles de este must jetsetero. Porque, no nos engañemos, estar arriba requiere cumplir con muchos imperativos. Pues bien, la mujer que hoy nos trae cumple con éste y con cada uno de ellos a rajatabla.

Con todos ustedes la mujer que consiguió crear una nueva categoría social, porque ¿quién no ha oído hablar alguna vez de las pititas?

So Pitita, so chic.

Cuando se mira a un retrato suyo no se sabe qué pensar, si le falta un grado o si se trata de un genio. Yo en caso de duda recomiendo bajar un poco la vista y mirar esos collarazacos que le dan tres vueltas, que siempre ayuda a sacar conclusiones.



La Ridruejo fue una niña de colegio de monjas, clases de piano y misa de 12; más tarde se convirtió en una mujer de la que Fellini, amigo suyo, dijo que es más brava que La Callas (vuélvete a ver Roma con un poco de atención y te llevarás una sorpresa).
Tuvo que mudarse de su residencia en Roma cuando el fantasma con el que cohabitaba se puso más cansino de la cuenta. A La Virgen gracias que aún tenía el terrenito de Marbella con los Bismarck y los Thyssen de vecinos.


En su testimonio vital no se sonroja al comentar que antes de que la posición social de su marido alcanzase cierta cota era ella la que hacía la compra y los cuartos. A día de hoy, dado que la vida social no entiende de edad, sigue siendo una habitual de la Joy Eslava. A este tipo de facetas contrapone otras radicalmente opuestas como dedicar una hora diaria a la meditación (no hace falta comentar que el tema de la compra y hacer las camas ya lo tiene solucionao).

En plenos ochenta se presentó en la suite de la Warhol en Madrid dispuesta a hacerle una entrevista. La moderna, que para el que aún no lo sepa tenía un coeficiente intelectual de 86 -que viene a ser el que computa Belén Esteban durmiendo en fase profunda- se había pasado toda la mañana poniendo todo manga por hombro en la habitación en plan The Who para montarle un cuadri a la spaniard cateta, creyendo que ésta se iba a quedar muerta por su genialidad nada más abrir la puerta y se iba a derretir ante su brillantez. La joven Pitita, toda digna ella, apartó los trastos con la patita y se sentó en el suelo para hacerle una entrevista con total normalidad. La rubia marica del cortapega no aguantó más y le confesó que había montao todo el cisco para ver que cara se le quedaba, a lo que ella contestó más divina que un rosario que creyó que simplemente se trataba de su estilo decorativo.

Pitita se hizo a sí misma. Sin idea alguna de pintura se lanzó a retratar una silla Luis XV. A ella el resultado no le convenció para nada, pero acabo en manos de un marchante de arte americano que la acabó animando a darse otra oportunidad como artista: ni pobre ni perezosa, se puso a pintar como una descosida. Al final el original de la silla acabó en propiedad de una empresa de publicidad, apareciendo en una buena cantidad de anuncios para gente de pastita, convertido en todo un icono de la época.

Pese a su alta alcurnia, de Esperanza -que ese su nombre de pila oculto bajo la sombra de su mote VIP- también se conocen algunas de sus malas compañías. Es casi íntima de Isa II, frente a la cual embarró un par de veces abriendo el boquino como sólo ella sabe hacerlo; además cuenta con orgullo y satisfacción que conserva un autógrafo del Caudillo que consiguió que éste le firmase el día de su boda. Al Papa ya no me figura que le pidiese ninguno, pero también se trataron, ni que decir tiene.


Católica convencida, también tuvo sus momentos de escarceo con la religión oriental. A algunas nos da por el budismo, la cienciología o... ¿el pilates? Una dama de su altura no podía quedarse ahí y se hizo fan de un gurú indio y adepta de una sectaza como Dios manda: el Curso volador. Allí, recluida en una habitación acolchada y junto a 25 señoras más, Pitita recuerda cómo por primera vez en su vida levitó y voló como ninguna de nosotras, pobres como ratas, podríamos. Bendita química.


Publicó libros e impartió numerosas conferencias con testimonios marianos para la fundación parapsicológica cristiana AMIPSA. Por favor, no os llevéis las manos a la cabeza. Sencillamente en algunos círculos no se es nadie si no se trata con gente importante y verse con la Virgen, no nos engañemos, al margen de su fama de estrecha, está bastante bien considerado. En Favor de Pitita diremos que mantuvo el norte en todo momento y lejos de convertirse en una vulgar-hippie-de-mercadillo-de-artesanía, siguió haciendo fortuna especulando en bolsa con una amiga "para pasar el tiempo". Ahora se confiesa retirada"ya no quiero levantarme y mirar en los periódicos si la bolsa sube o baja. Yo quiero La Paz".


Artículos de Paco Umbral le encumbraron como personaje: Pitita levita, Pitita la milagrosa o Apocalyspsis Pitita now. Ni que decir tiene que una dama de su talla los encajó con estoica paciencia, sin dejar que se le moviesen ni uno solo de los folículos de ese PE-LA-ZO, llegando incluso a llevarse bien con el pute... autor.

"Yo nunca había ido a la peluquería ni a la manicura ni nada. Yo me lo hago todo, y de cualquier manera. Nunca miro a ver si un zapato hace juego con un collar. Por favor, qué cansancio".

Yo ante declaraciones como esta ya no sé que decir. ESTA es Pitita Ridruejo.
Porque algunas son totally y otras somos desgraciás. Y esto es así.



14/04/2009 LO SABÍA http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-pitita-ridruejo.html

7 comentarios:

Pamplinero te quiere, te ama, te idolatara, te mazo dijo...

Grandísimo, Berto.
Sólo a alguien como tú se le ocurriría publicar una semblanza de un personaje tan indispensable como Pitita, sin ir más lejos yo no puedo resolver muchas de mis funciones vitales sin pensar en Pitita (en concreto las excretoras. Es, pues, del todo indispensable pour ma vie.

Te admiro, Berto. Más incluso que Pitita tras leer este artículo, con él has hecho que el mismo Umbral mordiese el polvo.... oh, espera... mierda.

alakazaam! dijo...

Habló de putas la tacones...

Precisamente teclea sobre estas líneas uno de los tuiteros más bizarraco y con menos vergüenza que os podéis echar a la cara.

Damas y caballeros:
pasen y vean,
PASEN Y VEAN.

http://twitter.com/pamplinero

Roberto Laumes dijo...

Pitita es uno de los personajes esenciales de la España de los siglos XX y XXI y estoy encantado de que se le haga la justicia que se merece. Como ne le falta ni una coma a la biografía que proporcionáis, voy a contar cómo su simple nombre crea la magia. Hace muchos, muchos años Fanny McNamara presentó un espectáculo en el Rockola que era un rollo infumable, pero en un momento dado se vistió de Pitita Ridruejo y recitó el poema "Chochos" y resultó que fue lo mejor que ha hecho en toda su vida.

Bexxxos.

Roberto

Pamplinero FOR THE WIN! dijo...

No te esfuerces en hacerme publicidad, Berto, soy un poeta maldito. Como Baudelaire, como Verlaine, como los presentadores del Club Disney.
Eso sí, pienso revolcarme en mi malditismo, empezar a llevar jerseys de cuello de cisne, bufandas de más de tres vueltas y matarme a pajas mientras digo: 'performance'.

Y ya verás cómo chinchan todos y rabian de envidia (que es el fin último de todo esto).

emecé dijo...

Soy fan.

De Pitita desde hace años, de usté desde hace un poco menos, pero también.

strange dijo...

vuelve la marica

Carlos Mariscal dijo...

Maldita sea, mastuerzo insufrible, lo que he podido reirme con semejante descripción.

Para que veas que lo prometido es deuda.

Palabra de abogado, que vale hasta que te da un bocado.