Al abrir la puerta del baño de caballeros del pub en el que trabajas, descubres que el destino, personificado en un pobre diablo puesto de EME, ha tenido a bien dejar JUNTO AL váter una humeante mierda que parece decir “ven” y magnetiza tu mirada sin que consigas apartarla por un solo momento.
No querría yo plantear con la situación metáfora alguna sobre la existencia, ni símbolos de ningún tipo, no. Hablo de una mierda de olor, peso, textura y sabor similares a los de la tuya, con la salvedad de que en esa no encontrarías restos de las croquetas de jamón de mamá, sino de las croquetas de jamón de la mamá de otro; una mierda contra la que desde el principio sabes que tú y sólo tú tendrás que enfrentarte a solas. Una mierda a la que sin saberlo estabas esperando desde antes de nacer.
Tus sienes esprintan en un doble o nada contra tu corazón, mientras tus poros exudan un sudor frío y agrio que electriza cada recoveco de tu piel. Te sientes tan vivo que podrías contar uno por uno los vellos de tu cuerpo con un margen de error del 2%.
Es en ese momento cuando te hallas tan cerca de la verdad absoluta que es como si la mismísima puta providencia te hubiese invitado a cenar a casa con toda su familia.
La muerte, tu dinero, el sexo, Julia, los periódicos, la luz, tu coche, papá, las pastillas, ella, la teoría del karma, los atascos, la ecografía, el miedo, los planes, la salvación y el resto del mundo se desdibujan mientras, desde lejos, escuchas acercarse el eco de tu voz interior, que poco a poco a poco revela los sonidos que dan forma a LA PREGUNTA DE TU VIDA.
No querría yo plantear con la situación metáfora alguna sobre la existencia, ni símbolos de ningún tipo, no. Hablo de una mierda de olor, peso, textura y sabor similares a los de la tuya, con la salvedad de que en esa no encontrarías restos de las croquetas de jamón de mamá, sino de las croquetas de jamón de la mamá de otro; una mierda contra la que desde el principio sabes que tú y sólo tú tendrás que enfrentarte a solas. Una mierda a la que sin saberlo estabas esperando desde antes de nacer.
Tus sienes esprintan en un doble o nada contra tu corazón, mientras tus poros exudan un sudor frío y agrio que electriza cada recoveco de tu piel. Te sientes tan vivo que podrías contar uno por uno los vellos de tu cuerpo con un margen de error del 2%.
Es en ese momento cuando te hallas tan cerca de la verdad absoluta que es como si la mismísima puta providencia te hubiese invitado a cenar a casa con toda su familia.
La muerte, tu dinero, el sexo, Julia, los periódicos, la luz, tu coche, papá, las pastillas, ella, la teoría del karma, los atascos, la ecografía, el miedo, los planes, la salvación y el resto del mundo se desdibujan mientras, desde lejos, escuchas acercarse el eco de tu voz interior, que poco a poco a poco revela los sonidos que dan forma a LA PREGUNTA DE TU VIDA.
***
Tus pupilas recuperan su tamaño habitual y el ruido del motor eléctrico del extractor vuelve poco a poco, acallando el clamor que trajo hasta ti la pregunta , que ya se aleja como una mala resaca.
Por primera vez logras retirar tu vista, con la que recorres muy despacio la estancia hasta posarla por turnos en tus costados. Dos manos, dos respuestas.
En tu puño izquierdo, una bayeta pegajosa deja escapar rítmicamente gotas de agua turbia que forman un charquito junto a tu bota; en el derecho, la presión de tus dedos sobre el asa del cubo de la fregona ha dibujado una perfecta línea roja que los cruza de lado a lado.
La escena de la toilette que inspira el relato fue ideada por Miguel en una de nuestras cándidas conversaciones de sobremesa. Me dijo que o le citaba o nanai de la china.
No más entradas-testamento por ahora, lo prometo.