26 de mayo de 2007

Muerte a Brenda

Esa noche hacía calor. Demasiado para el mes que era. Ella volvía a casa. Era tarde y la calle estaba oscura como de costumbre.

Y al doblar la esquina, allí estaba él, escondido tras el contenedor de la basura, esperándola. Llevaba ya varias semanas preparando ese momento, tenía una táctica y también una estratégia. Frío y calculador la miró. La dejó pasar por delante, y se puso a caminar detrás de ella, guardando una distancia, la distancia justa para saber lo que iba a hacer y también la distancia justa para no pensar en lo que iba a hacer, y asi de esta forma no poder echarse atrás.

Ella notó que alguien la seguía. Aceleró el paso. Los pasos de la persona que iba por detrás también se aceleraron. Ella tenía miedo, pero no estaba dispuesta a echar a correr, correr es de cobardes y además cansa, así que decidida se dió la vuelta dispuesta a plantar cara a su perseguidor.

Cuando ella le vió se sorprendió. Le había conocido hacía un tiempo en un concierto y desde entonces habían compartido muchas horas de cerveza, de panchitos, de absentas, y de charlas y confidencias extra secas y sin hielo. Pero esa noche él no parecía él. Parecía otro. Ella al fin se atrevió a hablar: "¡Joder Alberto! ¡Qué susto me has dado! ¿Qué haces aquí?". El no contestó. Solo la miraba, de una manera fría y calculadora. "¡Alberto! ¿Qué te pasa? Me estas empezando a asustar". Él la miró por última vez y dijo en voz baja: "Ese blog era mío, no tuyo. Mío, mío, sólo mío."

Se oyó un disparo. Ella se desplomó en mitad de la calle.
Se oyó el ruido que hace un bote de Valerianas cayendo al suelo. Él se desplomó contra la bañera.

A la mañana siguiente ambos se despertaron. La misma historia, diferentes finales. Ella supo de inmediato que había sido un mal sueño. Él todavía lo duda.

4 comentarios:

Brenda dijo...

Crucificame que me gané la cruz y los clavos.
Crucificame entre dos ladrones que me roben el taparrabos.
Crucificame y clavame una lanza en la panza, cuidado nena que puedo resucitar.
Entonces me volvés a crucificar todas las veces que haga falta.

Anónimo dijo...

La lanza rebotaría en tu tripa y luego se dirigiría a la de Gon y mataría el cachorrillo que estais esperando y luego vuestras vidas se convertirían en un sinsentido y perderías vuestra luz y entonces dejarías de iluminar las vidas de aquellos a los que antes tratabais y entonces...vale ya!!! que llevo demasiado tiempo sin dormir y se me va la pinza.
Me gusta tu entrda Gonzalo...y tu hermana tb me gusta.
besos

Kraichek dijo...

creo q nunca me habia pasado por aqui; pues ya era hora!
Saludos foriles.
Por estos mundos conocido por Kraichek, por los foriles Gringy.
Salud!

alakazaam! dijo...

Ains que risa "pordiós".

Esta pero que muy rebién.

La gente está empezando a mirarme por el rabillo del ojo por tanta risilla ahogada, que les den, y que les den bien, que la mitá entán mirando el marca y la otra mitad la edición digital de la marie claire -y no he dicho que haya ninguna tía en toda la sala-. En fine, que bienvenido Gonzalo, que viva y reviva tu prosa hitana, ole.