A partir de cierta cantidad de ceros en tu cuenta corriente, un nombre convencional se vuelve inservible, vulgar y fuera de lugar, habiéndolo de sustituir por uno más adecuado y acorde con la situación. Cuca,
Cuchi,
Cari o
Pitita son sólo algunos de los ejemplos posibles de este
must jetsetero. Porque, no nos engañemos, estar arriba requiere cumplir con muchos imperativos. Pues bien, la mujer que hoy nos trae cumple con éste y con cada uno de ellos a rajatabla.
Con todos ustedes la mujer que consiguió crear una nueva categoría social, porque
¿quién no ha oído hablar alguna vez de las pititas?
So Pitita, so chic.Cuando se mira a un retrato suyo no se sabe qué pensar, si le falta un grado o si se trata de un genio. Yo en caso de duda recomiendo bajar un poco la vista y mirar esos collarazacos que le dan tres vueltas, que siempre ayuda a sacar conclusiones.
La
Ridruejo fue una niña de colegio de monjas, clases de piano y misa de 12; más tarde se convirtió en una mujer de la que
Fellini, amigo suyo, dijo que es más brava que La Callas (
vuélvete a ver
Roma con un poco de atención y te llevarás una sorpresa).
Tuvo que mudarse de su residencia en Roma cuando el fantasma con el que cohabitaba se puso más cansino de la cuenta. A La Virgen gracias que aún tenía el
terrenito de
Marbella con los
Bismarck y los
Thyssen de vecinos.
En su testimonio vital no se sonroja al comentar que antes de que la posición social de su marido alcanzase cierta cota era ella la que hacía la compra y los cuartos. A día de hoy, dado que la vida social no entiende de edad, sigue siendo una habitual de la
Joy Eslava. A este tipo de facetas contrapone otras radicalmente opuestas como dedicar una hora diaria a la meditación (no
hace falta comentar que el tema de la compra y hacer las camas ya lo tiene
solucionao).
En plenos ochenta se
presentó en la
suite de la
Warhol en Madrid dispuesta a hacerle una entrevista. La moderna, que para el que aún no lo sepa tenía un coeficiente intelectual de 86 -que viene a ser el que computa Belén Esteban durmiendo en fase profunda- se había pasado toda la mañana poniendo todo manga por hombro en la
habitación en plan
The Who para montarle un
cuadri a la
spaniard cateta, creyendo que ésta se iba a quedar muerta por su genialidad nada más abrir la puerta y se iba a derretir ante su brillantez. La joven
Pitita, toda digna ella, apartó los trastos con la
patita y se sentó en el suelo para hacerle una entrevista con total normalidad.
La rubia marica del cortapega no aguantó más y le confesó que había
montao todo el cisco para ver que cara se le quedaba, a lo que ella contestó más divina que un rosario que creyó que simplemente se trataba de su estilo decorativo.
Pitita se hizo a sí misma. Sin idea alguna de pintura se lanzó a retratar una silla Luis
XV. A ella el resultado no le convenció para nada, pero acabo en manos de un marchante de arte americano que la acabó animando a darse otra oportunidad como artista:
ni pobre ni perezosa, se puso a pintar como una descosida. Al final el original de la silla acabó en propiedad de una empresa de publicidad, apareciendo en una buena cantidad de anuncios para gente de
pastita, convertido en todo un icono de la época.
Pese a su alta alcurnia, de Esperanza -que ese su nombre de pila oculto bajo la sombra de su mote
VIP- también se conocen algunas de sus malas compañías. Es casi íntima de
Isa II, frente a la cual embarró un par de veces abriendo el boquino como sólo ella sabe hacerlo; además cuenta con orgullo y satisfacción que conserva un autógrafo del Caudillo que consiguió que éste le firmase el día de su boda. Al Papa ya no me figura que le pidiese ninguno, pero también se trataron, ni que decir tiene.
Católica convencida, también tuvo sus momentos de escarceo con la religión oriental. A algunas nos da por el budismo, la
cienciología o... ¿el pilates? Una dama de su altura no podía quedarse ahí y se hizo
fan de un
gurú indio y adepta de una
sectaza como Dios manda: el Curso volador. Allí, recluida en una
habitación acolchada y junto a 25 señoras más,
Pitita recuerda cómo por primera vez en su vida
levitó y voló como ninguna de nosotras, pobres como ratas, podríamos. Bendita química.
Publicó libros e impartió numerosas conferencias con testimonios marianos para la fundación
parapsicológica cristiana
AMIPSA. Por favor, no os llevéis las manos a la cabeza. Sencillamente en algunos círculos no se es nadie si no se trata con gente importante y verse con la Virgen, no nos engañemos, al margen de su fama de estrecha, está bastante bien considerado. En Favor de
Pitita diremos que mantuvo el norte en todo momento y lejos de convertirse en una
vulgar-hippie-de-mercadillo-de-artesanía, siguió haciendo fortuna especulando en bolsa con una amiga "para pasar el tiempo". Ahora se confiesa retirada"ya no quiero levantarme y mirar en los periódicos si la bolsa sube o baja. Yo quiero La Paz".
Artículos de Paco Umbral le encumbraron como personaje:
Pitita levita,
Pitita la milagrosa o
Apocalyspsis Pitita now. Ni que decir tiene que una dama de su talla los encajó con estoica paciencia, sin dejar que se le moviesen ni uno solo de los folículos de ese PE-LA-
ZO, llegando incluso a llevarse bien con el
pute... autor.
"Yo nunca había ido a la peluquería ni a la manicura ni nada. Yo me lo hago todo, y de cualquier manera. Nunca miro a ver si un zapato hace juego con un collar. Por favor, qué cansancio".Yo ante declaraciones como esta ya no sé que decir.
ESTA es
Pitita Ridruejo.
Porque algunas son
totally y otras somos
desgraciás. Y esto es así.
14/04/2009
LO SABÍA http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-pitita-ridruejo.html